jueves, 28 de agosto de 2014

Cine de Barro (IX)

Quiero ser como el Petra (V.O. quiero ser como Beckam)

Chari (Natalie Portman) es una chavalita que tiene un montón de amigos chirigoteros, la típica que charla cada día con el Popo y le pregunta cómo se va a llamar su próxima chirigota. Chari quiere salir en una chirigota, pero su padre (que es un poco sieso) le dice que ni mijita, que como mucho una comparsa que es más de niñas, pero Chari, que es más de cuplé guarrón que de pasodoble de lagrimita, se va a juntar con otra amiga y se va a pasar lo que le dice el padre por el toto alto.

Año: 2014
Idioma: Viñero puro
Duración: Lo que permita el COAC
Banda Sonora: Chirigotas varias, pero viñeras, chirigotas puras de to la vida.

lunes, 11 de agosto de 2014

Trabajazo

Dicen que el trabajo dignifica al hombre (no se quiénes lo dicen, la verdad, yo nunca se lo he escuchado a nadie de confianza) pero he llegado a la conclusión de que hay casos en los que la susodicha frase no se cumple. Quizás sean la excepción que confirma la regla, pero desde luego que algunos trabajos son pa echarlos.

Hace un tiempo hablé del anuncio del Jex Extender en el que el papel de una actriz se limitaba a decir una lapidaria frase en la que la muchacha tenía que reconocer que "a mi me gustan grandes" (a mi no, a la actriz). He pensado que, al fin y al cabo, ese no se trata de un mal curro. Posiblemente la chavala no estuviera diciendo ninguna mentira o, en el caso contrario, no especificaba que hicera referencia a los penes.

Los que si que he visto que son trabajos chungos son los siguientes:
En primer lugar tenemos a la persona que ha estado varios años estudiando una carrera o un grado de FP de imagen y sonido con lo que ello implica: asignaturas varias, mañanas, tardes y noches de estudio, técnicas de grabación, prácticas y, al fin y al cabo, un importante tiempo de su vida empleado en ello.
Con todo ello recibe una oferta de trabajo de Mediaset, para currar en el extranjero, y que descubra el sorpresón que encierra el contrato: te mandan a una isla a grabar a Chiqui y su novio acostándose en Supervivientes. ¿Qué hace cuando acaba? ¿les ofrece un cigarro? ¿comenta la jugada?  El caso, un numerito.

Otro caso, similar al anterior, es el de quien ha estado estudiando, en este caso, periodismo. Es igual que antes, con varios años de estudio y prácticas, de aprender el oficio a base de error y de adquirir la picaresca para ser la primera persona en conocer la noticia para acabar redactando para EFE la noticia de que la Infanta Sofía ya conoce al Ratón Pérez. Rabiosa actualidad, claro que si. Váyase a la mierda la corrupción, Palestina, Ucrania y la crisis, que a la niña le ha traído algo el Ratón Pérez.

Pero el otro día, pensando en estos trabajos, llegué a la conclusión de que el peor caso es el siguiente:
Imaginaos el caso de un cantante, o simplemente de alguien que vive de su voz, como el de EA Sports, que está guapísima la entonación y todo. Imaginaos, como os digo, alguien que viva de su voz y que le llame Ennio Morricone porque necesita su voz para la banda sonora de un Western, protagonizado por Clint Eastwood y dirigido por Sergio Leone. Pelotazo ¿no? pues imaginad ahora la cara que se le quedaría cuando descubriese que su cometido en El bueno, el feo y el malo era gritar en el tema del inicio "JI! JI! JAJAJÚ!"

lunes, 21 de julio de 2014

Cazar al cazador

Me despierto en mitad de la noche y se que es él. Un ruido, un movimiento, algo ha hecho que me despierte, pero yo se que lo ha provocado él y, aunque sabía que este momento llegaría y hace tiempo pensaba que estaba tardando demasiado, ahora me parece que no me había preparado lo suficiente. Viene a por mi, yo lo sabía y no llegué a tomármelo en serio.
Es de noche y la ausencia de luz me impide verlos, pero se que los cadáveres de su familia siguen ahí,
decorando mi casa del mismo modo que lo hace un cuadro o una estantería y, del mismo modo que lo se yo, lo sabe también él. Lo ha escuchado, lo ha visto, lo ha intuido, lo que sea, pero lo sabe. Y ahora está aquí y ha venido a por mi.

Me despierto y es de día. Sigo con vida para mi sorpresa. A mi alrededor todo sigue igual que ayer, nadie diría que hubo alguien conmigo, pero yo lo se, porque me ha dejado una marca en el antebrazo. ¿Un aviso? ¿una amenaza? no lo se, pero está claro que la elección para marcarme no es casual, quiere que vea su marca a diario, de hecho desde que la he visto no puedo dejar de pasar mi dedo sobre ella y pensar ¿qué es lo que quiere?

Vuelve a ser de noche y no consigo dormir. Pienso en esa familia suya que tengo como trofeo de guerra: alguno aplastado, con sangre marrón pegada en lo que anteriormente fue una cara; otro una muerte limpia, tanto que parece que duerme; y así sigo enumerándolos uno por uno y preguntándome aún por qué me dejó la marca en el antebrazo.
De pronto me despierto, de nuevo, como la noche anterior. No puede ser otra cosa aparte de él pero el resto de la noche pasa tranquila, aunque yo no puedo dormir. Ahora entiendo lo que ha hecho, ahora entiendo la marca. No era un aviso ni una amenaza, sino un mensaje, un mensaje que me dice que puede hacer conmigo lo que quiera, que me tiene a su merced. Quiere que enloquezca antes de atacar, porque cada noche está ahí, y va a seguir estándolo hasta que se decida a actuar.

Ha amanecido, ya hace cinco días de la marca y cada noche de estos cinco días me he despertado sobresaltado pensando si al amanecer seguiría todo igual. Pero el amanecer de hoy ha sido diferente. Hoy me he despertado y había sangre en mis sábanas, a la altura de mi abdomen, pero no era mía. He seguido el rastro y lo he visto. Un suspiro de alivio y una sonrisa nerviosa han surgido cuando he visto su cadáver junto a mi cama.
No se si habrá sido un descuido suyo o si habrá alguien que le vigilaba para que no lograse su objetivo, pero no me preocupa, al menos por el momento. Ahora únicamente desayuno relajado pensando en que este mosquito ya no volverá a picarme.

(Basado en hechos prácticamente reales).

lunes, 30 de junio de 2014

Verano, ver ano

A mi me gusta el verano, bastante, bueno no, me gusta tela, es mi época favorita del año, pero no puedo evitar odiar una cosa de esta época.
Yo soy de estar en mayo ya nervioso por hacer planes para el verano, ir a conciertos, pensar en los partidos de voley, mirar un bañador por si el mío se ha quedado pequeño (grande en este año, pero bueno), con lo cual el 21 de junio estoy más feliz que el Cigala con una servilleta.

Pero en estas llega la publicidad y me jode. No me doy cuenta al principio, la verdad, pero en cuanto pasan unos pocos días ya estoy yo cabreao con la tele.
Los anuncios que hablan del verano me prometen la estación más flipante de mi vida, mejor aun que si juntara el concierto de Iron Maiden, el de AC/DC, el Camino de Santiago y la boda de mi hermana. 

Yo me pongo a ver la tele y veo primero el anuncio de cerveza, creo que de Mahou, que es larguísimo. Es un festival en una cala del Mediterráneo (es de Estrella Damm, acabo de acordarme, Mahou es una mierda) con música, malabares, proyecciones psicodélicas, etc. todo muy espontáneo con juegos de peleas en el agua y muchas risas. 
Y pienso yo "joe tío, que verano más guapo va a ser este cuando vayamos a la playa de noche y hagamos esto", pero luego me doy cuenta de que para mover a mi pandilla hacen falta 15 tractores, que el ayuntamiento no deja hacer estas cosas en la playa y que, como mucho, alguien aparecerá por la playa con una guitarra, pero vendrán los locales y nos dirán que nos vayamos.

Tampoco se queda corto un anuncio que no se de qué es pero la cancioncita dice algo como "I'm in love, I'm in love, nananana, in a beautiful world" (puede que nananana no lo diga realmente). El anuncio va un chaval en el bus, ve a una morena guapa que se baja, se terminan encontrando por whatsapp y se lían en mitad de la playa con un montón de peña formándola. Yo con este anuncio pienso lo guapo que están los ligues de verano de ese tipo, pero yo ligues de verano habré tenido dos en mi vida, a una ya la conocía de antes y con la otra no pasó nada porque tenía tendencia a hablar siempre de su tío. Y aún si hubiera tenido la oportunidad de ligar alguna vez como en el anuncio, con lo subnormal que soy la habría cagado, seguro.

Luego hay otra serie de anuncios como los de La Vuelta, que sale un montón de peña dando un paseo en bici bajo por Finisterre me tengo que quedar con las ganas; o una pandillita que le tiran un cubazo de agua a una amiga y allí se ríe todo el mundo mientras que yo se que si hago eso habría caras largas durante varios días; y también están los de fiesta en la piscina con DJ que en mi caso termina siendo la gente buscando la sombra, con la piscina vacía y gritando "Kike, quita esa música que na más que te gusta a ti".

Así que este año, para no llevarme desilusiones, me he propuesto pasarlo a base de preparar el Trabajo Final de Máster, de hacer las prácticas del máster, de sacarme el carnet (del Cádiz y puede que el de conducir) y de ir a la playa de vez en cuando... Ah, y de ir de vacaciones, dos veces, y de dar algún que otro concierto, y de salir mucho, y de fiestas en algún campo, y de fútbol, y de rugby, y de cerveza y tinto, y...
Qué me gusta el verano!

martes, 17 de junio de 2014

Ponme otra copa

Llegó el Mundial. Bueno, llegó hace una semana, pero soy así de lento. El problema es que ha llegado el, probablemente, mundial más polémico de la historia. 
Las protestas en las principales ciudades brasileñas por las condiciones de vida, los desplazamientos, la militarización de las favelas y demás empaña lo que debería ser la mayor fiesta futbolera en el país más futbolero.

Y no solo eso, sino que encima ahora entra en Twitter y uno lee el hastag #RoboaCroacia, Iker al banquillo, el ojo de halcón no vale... y yo mientras tanto que sigo buscando en que grupo está Yugoslavia. El problema de los árbitros y sus decisiones siempre ha existido, así que propongo que lo siguiente que escribo sirva como base para la próxima copa mundial de la GRIFA (Grupo Real Internacional de Fútbol Amateur):

El fútbol tiene unas reglas muy complicadas que dan lugar a confusiones, así que se va a jugar como de toda la vida se ha hecho. Esto es, mal, sin equipamiento apropiado, en terrenos adversos y con las siguientes normas:

1. El terreno se calcula a ojo, si uno corre muy por la banda y la gente empieza a gritarle, significa que ha salido fuera.
2. El balón lo aporta algún participante reservándose el derecho de cabrearse, irse y dar por finalizado el encuentro.
3. La portería se hace con dos objetos (sudaderas, chanclas...) separados por una distancia consensuada entre los dos equipos teniendo en cuenta la cantidad de participantes en el partido. En cualquier caso la distancia se medirá en pasitos cortos o su equivalencia en largos.
4. Si el portero tiene que saltar para coger el balón, es alta, no gol.
5. Existe la figura del portero-delantero o portero el que llegue.
6. No hay fuera de juego, pero no se vale el perrito guardián.
7. Si una jugada acaba en gol pero es dudosa su validez se recurre al "o gol o penalti", eligiendo el equipo afectado una de las dos opciones.
8. Si algún participante la tira lejos se aplica la ley de la botella: el que la tira va a por ella.
9. El punto anterior se puede rebatir con la ley del vaso: el que la tira no da ni un paso.
10. Los equipos no tienen que estar necesariamente equilibrados ni en calidad ni en cantidad.
11. El final del partido se determina por las siguientes causas:
   11.1. El/la dueño/a del balón se va.
   11.2. Se embarca el balón sin opción de recuperarlo.
   11.3. Se acuerda entre ambos equipos que "el que marque gana", sea cual sea el resultado previo a este acuerdo.

Un mundial de esto sería un descaro. Tanto Neymar, Cristiano o Manola.

jueves, 8 de mayo de 2014

La casa de los olores

Hay cerca de mi casa una casa encantada, debe ser cosa de magia o quizás esté embrujada. Cada día, a la hora de almorzar, inunda la calle de un olor imposible de ignorar. Son siempre olores agradables que hacen que me pierda y que al llegar a casa piense que mi comida es una mierda.

Creo que me voy a dedicar a ser cuentacuentos a partir de ahora, al menos de cuentos de misterio, hechicería y magia negra... total, al infierno parece que iré seguro, voy a ir cogiendo galones para que al llegar me conozcan.

A lo que venía, aunque sea parezca una gilipollez el inicio de esta entrada, de verdad os digo que es una historia verídica. Este suceso tiene lugar cada día que he estado presente cerca de mi casa, en un callejón que, tras haberme parado a buscarlo, he descubierto que no tiene nombre. Sucede que, cuando se va acercando la hora del almuerzo, ese callejón empieza a oler muy bien, excesivamente bien, a comidas que apetecen en el momento exacto: en invierno un día lluvioso huele a puchero con hierbabuena, un día caluroso de verano huele a salmorejo, otro día a tortilla, otro a pimientos fritos... y así siempre, día a día, con comidas que de verdad apetecen. No es como el típico día que tienes ganas de croquetas y al llegar a casa ves que hay revuelto de judías, que también están mu ricas, pero no, tú querías cocretas. No, esto es diferente, en esta casa si no tenías antojo hace que se te antoje lo que hueles, y si por el contrario lo tenías el propio olor hace que tu idea parezca basura.

El problema en este caso son dos: el primero, que nunca he averiguado de qué casa procede tan exquisito olor que supera al del néctar y ambrosía; y segundo, que aunque lo supiera no tengo tanta cara como para colarme en casa de alguien porque huele bien.
De hecho he llegado a desarrollar dos teorías en torno a este fenómeno:
1. El olor sólo existió una vez y quedó en mi recuerdo, tan fuertemente marcado que mi subconsciente me muestra qué me apetece de comer al pasar por la ventana. Puede suceder que algun día coincida que huele bien, pero que pase siempre ya es mucha tela.
2. Huele normal, a comida, como cualquier casa a esas horas, pero el hecho de que esté justo después de la basura del hospital que es el peor olor de todo Cádiz hace que me parezca en comparación el mejor olor del mundo y, como consecuencia, tiendo a sufrir de antojo.

Afortunadamente para mi ya esto no es problema porque, aunque yo soy de comer de todo (venga, haced la bromita), ahora tengo a mi cuñado como vecino que es un cocinillas y hace unos platos güenísimos. Esto de por si no es fortuna alguna para mi, por lo que soy afortunado es porque siempre manda para casa algo para que lo probemos, y siempre acierta.
Como no vive en vuestro bloque pero es un tío generoso se ha currao un blog en el que va poniendo sus recetas pa que intenteis imitarlo.

Damos y caballeras, con todos ustedes: CHEFQUIROTE: Sacando al Chef que llevas dentro

martes, 22 de abril de 2014

Harry Potter y el cartel del aula magna

Ya os comenté en la entrada anterior que, aunque la mayoría de misterios que se producen en Filosofía y Letras ocurren en la biblioteca, hay otra serie de hechos muy misteriosos fuera de la misma (que haya un toldo en el patio que tiene más sombra, el peso de los bancos, la gente que de vez en cuando aparece por la azotea...). Pero sin duda alguna, lo que más me llama la atención es el cartel que se encuentra en el rellano del aula magna que, además, os dije que iba a hablar de él.

Bien, como diría el gran Antonio Reguera, "situemos la acción". El rellano del aula magna de mi facultad se encuentra en la primera planta en el medio de los dos patios. Bueno, ya que tenemos mapa os indico, es el rectángulo blanco que aparece en el medio justo delante de la "zona 3" que es el aula magna. Para llegar hasta esta ubicación existen tres opciones:
1. Subir las escaleras de cualquiera de las cuatro esquinas e ir caminando hacia el centro, pasando por unas de las dos pequeñas cuestecitas que hay en los extremos del rellano del aula magna (cuestecitas por las que cualquier estudiante ha hecho como que patinaba).
2. Llegar hasta las escaleras del centro del edificio y subirlas llegando directamente al rellano del aula magna.
3. Coger el ascensor y, pasando de nuevo por una de las cuestas, llegar al rellano del aula magna.

Teniendo siempre presente estos datos me hago la siguiente pregunta ¿qué pinta esto dentro del mapa?
Esta leyenda en braile se encuentra en la parte inferior del cartel y pone lo mismo que en los caracteres latinos que podemos observar en la imagen anterior.
...
¿Para qué poneis esto? Habeis visto la que hay que liar para llegar hasta el aula magna, ¿de verdad creeis que una persona invidente va a llegar ahí?
Obviamente no! es una persona ciega! le costaría la mismísima vida llegar hasta ese lugar. No se trata de ir a la cafetería, que se puede llegar fácilmente por el olor y chocando un bastón. No, se trata de un lugar en la primera planta que hay que subir dos tramos de escaleras y una cuesta o encontrar el ascensor que vaya si lo escondieron.

Es posible que lo acompañe alguien no ciego, ¿verdad? pues claro, pero entonces ¿qué maldita necesidad hay de escribirlo en braile? Su acompañante le guiará. (Que ya es mala suerte llegar hasta el aula magna para que no sea ese tu destino, sino el aula 14).

Pero venga, pongámonos fantasiosos e imaginémonos a un ciego que ha desarrollado de manera sobrehumana sus otros sentidos y se orienta de escándalo, pudiendo llegar sin apenas esfuerzo hasta el aula magna. Llegados a este punto puede que le encontreis sentido al cartel, pero os pido de verdad que analicéis la situación: se trata de un cartel en el que se explica que, por ejemplo, las aulas 1 a 4 se encuentran en la zona 1 de la primera planta y en la zona 2 tenemos las aulas 5 a 8. Por muy traducido al braile que estén las explicaciones son explicaciones de un plano. DE UN PLANO POR EL AMOR DE DIOS! Que hay que verlo para poder interpretarlo y, siento decíroslo, responsables de la UCA, pero la principal característica de las personas ciegas es que no ven una mierda. Nada. Cero. Rien de rien. Una explicación de un mapa NO LES SIRVE.

Lo lamento.